El llano cual verde mar,
Tus centauros majestuosos se inclinan ante ti,
¡Oh! Hermoso amar,
Que inspira tu Cenit
El Sol cual redondo topacio,
en cuyo agonizante paso hacia el oriente,
una morena dormita en mi regazo,
¡Oh! Infinita llanura hechizante.
Atardeceres rojizos de otro planeta,
como el rubí de los labios de una llanera,
Ya no hay una Hada Neblina,
la vieja cigarra en su ronca guitarra toca altanera.
Saboreo luz y gozo,
La exquisita voluntad,
de las músicas azules,
y del olor musical.
Al verte cada día,
Me haces pensar,
En los azules planetas,
que hay en el mas allá
En las horas dolientes de la vida,
Tu consuelo demando,
Cual niño que corre entre los platanales,
tiendo los brazos a viento y a tus raudales.
Pero cuando mueres me haces pensar,
en las distintas emociones que me has de causar,
Pero aunque me duela no verte más,
Para mi siempre serás aquel amigo ideal.
Manuela Hoyos
Victor Sánchez
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